Nuevamente
nos encuentra caminando en la arena, esta aventura de
compartir tiempo junto a los padres argentinos. El programa
“Compartiendo Nuestro Tiempo” que nació
el año pasado y que hoy es una realidad, a esta
altura de enero ya lleva recorridos San Bernardo, Pinamar,
Mar de Ajo y Miramar. 
Próximamente también
estaremos en las playas de Mar del Plata, Cariló,
Valeria y Ostende, con el objetivo bien claro: salir al
encuentro de los padres y los hijos, no solo para compartir
tiempo, sino para fortalecer el ánimo y el sueño
de un país mejor, liderado por papás y mamás
protagonistas activos en los cambios que necesiten sus
comunidades.
Es casi imposible narrar las caras
de emoción y esperanza (¡¡si, en medio
de la crisis!!), que ponen los padres cuando por sorpresa
arriban unos locos llenos de banderas, de juegos, de alegría
y entusiasmo, que les dicen “se puede estar
de vacaciones de todo, menos de ser padres…, levántese
señora, señor y vengan a pasar un rato diferente
con sus hijos, los juegos de hoy, son las conversaciones
de mañana…”. Así, entre
música, premios y alegría, se los invita
a reflexionar un rato, al mejor estilo conferencia, sobre
la diversión adolescente y los problemas que la
misma hoy provoca entre los jóvenes, especialmente
durante el verano.
Los diagnósticos y las
estadísticas sobre esta problemática son
tan contundentes que la propuesta es muy concreta, hay
que cambiar esta realidad ya. Para ello los invitamos
a firmar una campaña donde ponemos toda la fuerza
en tres puntos de gran preocupación de los padres:
1)
Horario de inicio de la actividad nocturna.
2) Expendio de bebidas alcohólicas a los menores
de edad.
3) Edad necesaria para adquirir el registro de conductor
y el acompañamiento de los padres durante los primeros
meses.
Desde la Fundación creemos
que es tiempo de actuar, por eso y contestes a esta consigna,
vamos propiciando este protagonismo activo, playa por
playa, para que los padres nos acompañen en el
cambio de lo que no puede esperar. En este sentido, creemos
que no podemos callar lo que hemos visto. Hay muchos jóvenes
en la costa consumiendo alcohol en extremo a cualquier
hora, hay balnearios donde los chicos y las chicas están
tomando en la playa a las cinco de la tarde bebidas mezcladas
con pastillas y a la salidas de locales nocturnos, vemos
muchos adolescentes (especialmente chicas) en situación
de serio peligro para su vida y ejerciendo prácticas
de sexo explícito en la vía pública.
La noche sin propuestas y las
playas tenuemente iluminadas, son una invitación
constante al descontrol que los chicos, nuestros hijos
hoy, están ejerciendo. Frente a lo descripto, un
denominador común, la soledad. Estos jóvenes
están solos, no porque no están con sus
padres (de hecho muchos chicos vacacionan solos) sino
porque están solos frente a un problema que hoy
no manejan, no pueden divertirse sin excesos.
¿Qué hacemos frente a esto como sociedad
y como padres? ¿Seguimos de vacaciones? ¿Seguiremos
afirmando que el problema es grave y nos quedaremos como
espectadores sin hacer nada?
La realidad siempre es compleja
y por suerte tiene distintas caras, estamos felices de
los jóvenes que también vemos disfrutando
de las vacaciones juntos a sus amigos y viviendo una vida
con mirada futura. Pero esta realidad hoy es muy difícil
de ser sostenida en un contexto tan hostil (no por agresión,
sino por indiferencia) a los valores.
Esta es la verdadera crisis, la
de un país que no cuida su futuro: la juventud;
la de un país que no cuida el lugar donde se construye
el futuro: la familia.
Por esta razón que mueve
nuestra misión y le da sentido y esperanza, seguimos
compartiendo tiempo con los padres, sin tomarnos vacaciones,
empujando el lema que sabemos pondrá los cimientos
de una argentina que merezca ser vivida por nuestros hijos,
futuro por el que vale la pena seguir sosteniendo que
“mejores padres, mejores hijos, mejores argentinos”.